El 5 de julio, Shohei Ohtani celebró su 31.º cumpleaños sin luces brillantes, música a todo volumen ni regalos ostentosos de sus compañeros. En cambio, la estrella de los Dodgers de Los Ángeles convirtió su día especial en un viaje para llevar esperanza a los menos afortunados.

Ohtani, junto con su esposa, quien siempre ha sido una discreta compañera entre bastidores, decidió no celebrar su cumpleaños. En su lugar, donaron todo el dinero del premio, así como los regalos de los aficionados y sus compañeros de equipo (estimados en más de 500.000 dólares), a organizaciones de ayuda para niños sin hogar en Los Ángeles y Tokio.
“Le pregunté qué quería para su cumpleaños”, recordó la esposa de Ohtani, “y simplemente me dijo: ‘Lo tienes todo… Dale a otros niños la oportunidad de soñar como tú’”.

La pareja visitó un albergue infantil en el este de Los Ángeles, donde repartieron regalos, charlaron e incluso jugaron béisbol con los niños. Ohtani no llevaba gafas de sol, ni camiseta, ni cámaras, ni reporteros; solo un hombre, agachado a la altura de un niño, les ofreció una cálida sonrisa y un abrazo.
Un niño de 9 años que vivía en un auto con su madre abrazó fuerte a Ohtani y susurró: “Pensé que la gente como tú solo existía en la televisión”. Las lágrimas rodaron por el rostro del legendario lanzador.

Tras el evento benéfico, Ohtani solo compartió una frase con los medios:
“Los cumpleaños no se tratan de recibir. Se tratan de recordar que tienes la suerte de poder dar”.