La empresa de demolición ACECO amenaza con tomar medidas en Mar-a-Lago tras afirmar que Trump se niega a pagar el saldo pendiente de la demolición del Ala Este de la Casa Blanca.
ACECO Demolition Company, la empresa contratada para supervisar la polémica demolición del Ala Este de la Casa Blanca, ha intensificado su disputa con el presidente Donald Trump, acusándolo de negarse a saldar un importante saldo pendiente del proyecto. En un giro inesperado, la empresa amenaza ahora con trasladar a su equipo de demolición a Mar-a-Lago si Trump continúa ignorando sus intentos de comunicación.
Según ACECO, el conflicto comenzó poco después de que los equipos finalizaran su trabajo en la histórica Ala Este, un proyecto de demolición que atrajo la atención nacional y generó meses de debate político. A pesar de la magnitud del trabajo y la relevancia del contrato, la empresa afirma que el presidente aún no ha reconocido las facturas finales, lo que les deja con lo que describen como un “saldo impagado sustancial”.
Los directivos de ACECO alegan que todos sus intentos de contactar a Trump o a sus representantes han sido infructuosos. Según informes, correos electrónicos, llamadas telefónicas y notificaciones formales han quedado sin respuesta durante semanas. Los directivos de la empresa también afirman haber recibido mensajes intimidatorios tras exigir el pago, aunque no han revelado el contenido específico de dichas amenazas.
En un comunicado público contundente emitido hoy, ACECO declaró estar preparada para tomar medidas sin precedentes si Trump continúa desestimando sus demandas.
«El presidente Trump ha ignorado todas las vías profesionales y legales que hemos utilizado para resolver este asunto», reza el comunicado. «Si nuestro trabajo en el Ala Este fue lo suficientemente valioso como para que nos contrataran, es lo suficientemente valioso como para que se nos pague. Si se niega a dialogar, estamos totalmente preparados para redirigir nuestros recursos a Mar-a-Lago y recuperar lo que se nos adeuda».
La advertencia ha generado un gran revuelo mediático, y expertos legales cuestionan la legitimidad y las implicaciones de tal amenaza. Si bien ACECO no puede demoler legalmente una propiedad privada sin autorización, su declaración parece tener como objetivo presionar públicamente a Trump y evidenciar su frustración por lo que describen como meses de evasión.
Los analistas políticos afirman que este enfrentamiento añade aún más tensión al ya caótico panorama posterior a la demolición del Ala Este. Para ACECO, la disputa no se reduce solo a dinero, sino que también afecta a su credibilidad, ya que la empresa insiste en que cumplió con todas sus obligaciones contractuales y esperaba un proceso de pago transparente.
Hasta el momento, ni Trump ni su equipo han emitido una respuesta, lo que permite que la situación se intensifique ante la opinión pública. Mientras tanto, ACECO declara que seguirá buscando el pago por todos los medios disponibles —legales o no— hasta que se resuelva el asunto.
Aún no se sabe si el conflicto terminará en la mesa de negociaciones o si continuará escalando, pero una cosa es clara: ACECO ya no se guarda sus frustraciones para sí misma.